El arca de Noé: una caja para salvar la creación

La historia de Noé y el diluvio es narrada en Génesis 6-9. En este relato Dios, decepcionado por el devenir de la humanidad, se arrepiente de la creación y decide exterminar a todo ser vivo de la faz de la tierra. El texto bíblico no da muchos detalles sobre cuáles son los pecados cometidos por la humanidad aunque especifica en Gen 6, 5-6 que la maldad había anidado en sus corazones: «Viendo Yahveh que era mucha la malicia del hombre en la tierra y que toda la traza de los pensamientos de su corazón no era de continuo sino mal, Yahveh se arrepintió de haber hecho al hombre en la tierra y se apenó cordialmente». Algunos textos midrásicos han tratado de cubrir esta falta de detalles en el texto bíblico especulando sobre la naturaleza de los pecados que habían cometido los hombres. Cómo por ejemplo en Levitico Rabbá donde se muestra que los pecados estaban relacionados con la violencia, el sexo y el no cumplimiento de los preceptos divinos.

Noé, que es descrito en el relato bíblico como una persona justa, halló gracia a los ojos de Dios, por lo que le fue ordenado construir un arca donde salvar a su familia y a una pareja de cada animal de la creación. En el proyecto de construcción del arca nada es dejado al azar y Dios, como ingeniero y arquitecto da las medidas, describe la estructura interna del arca de manera exacta. La estructura de madera cubierta de brea, tanto por dentro como por fuera, tendría 300 codos de largo, 50 de ancho y 30 de alto. Su interior estaría dividido en tres pisos y tendría en la parte superior un tragaluz y contaría únicamente con una puerta en un costado. Una vez que todos estaban en el arca llovió durante cuarenta días y cuarenta noches. La tierra se anegó y todos los seres vivos perecieron bajo las aguas. Cuando las Aguas bajaron el arca quedó encallada en las cumbres del monte Ararat.

La importancia de este relato radica en que tras la alianza de Adán, Dios establece una segunda alianza que tiene como símbolo el arcoíris y atañe a todos los seres vivos de la creación: «No volveré más a maldecir el suelo por causa del hombre, pues la inclinación del corazón humano es mala desde su mocedad; no volveré , por tanto, a herir a todos los vivientes, como he hecho (Gen 8, 21)».

Fig. 1. Dibujo general del mosaico de la Sinagoga de Gerasa (Jordania).

Fig. 1. Dibujo general del mosaico de la Sinagoga de Gerasa (Jordania).

De entre las representaciones más antiguas del relato bíblico destaca un mosaico sinagogal que decoró la Sinagoga de Gerasa en Jordania. La historia de Noé no debió ser muy popular en la decoración musiva de sinagogas antiguas puesto que solo nos ha llegado este ejemplo. La Sinagoga de Gerasa ha sido datada entre el 350 y el 530, fecha en la que se construyó una iglesia sobre la sinagoga. El mosaico ha llegado parcialmente a nuestros días aunque hay elementos claros para interpretar la escena que transcurre de derecha a izquierda [fig.1]. En el ángulo izquierdo del mosaico se puede ver una rama de árbol sobre la que esta posada una paloma que porta una rama de olivo en el pico. Bajo la rama se aprecia parte de dos cabezas humanas junto a los nombres de Shem y Jafet en griego [fig.2]. La escena en esta parte se ha perdido pero es posible suponer que estaba completada con el resto de la familia y con el arca abierta, puesto que desde este ángulo hacia la derecha se disponen tres filas de animales (aves, mamíferos y reptiles) que habrían salido del arca y están alejándose de ella [fig.2]. Lamentablemente este mosaico no nos muestra como era representada el arca, entre otros detalles, ya que está incompleto.

Fig. 2. Detalles del mosaico de la Sinagoga de Gerasa (Jordania).

Fig. 2. Detalles del mosaico de la Sinagoga de Gerasa (Jordania).

Fig. 3. Monedas frigias de la ciudad de Apamea (Turquía), datadas entre finales del siglo II y la primera mitad del siglo III.

Fig. 3. Monedas frigias de la ciudad de Apamea (Turquía), datadas entre finales del siglo II y la primera mitad del siglo III.

Probablemente la representación más antigua del tema de Noé y el Arca la encontramos en uno de los lados de unas monedas frigias de la ciudad de Apamea, actualmente en Anatolia (Turquía). Las monedas se han datado entre finales del siglo II y la primera mitad del siglo III. En el verso de las monedas encontramos un escena compuesta de de elementos extraídos del relato de Noé [fig. 3].En el lado derecho de la moneda se sitúa una caja con la tapa levantada que sirve de fondo a las dos figuras humanas que emergen de su interior. Bajo la caja se aprecian unas líneas onduladas que estarían representando el diluvio y en la parte superior de la cara de la moneda hay dos pájaros, uno posado sobre la caja y otro en vuelo que porta una rama de olivo en las garras. Finalmente, en el lado izquierdo están de pie los mismos personajes que antes estaban en la caja, por sus vestimentas se puede identificar que se trata de un hombre y una mujer que levantan sus brazos derechos como si estuvieran orando. La escena ofrece suficientes indicios para interpretarla como una representación del relato de Noé y el arca. La inclusión de un relato del antiguo testamento en una moneda parece algo singular aunque debemos tener en cuenta que la ciudad de Apamea contaba con una numerosa comunidad judía. Flavio Josefo en su obra Antiguedades judías 12, 3-4 indica que Antíoco III hizo transferir a Lidia y Frigia dos mil familias judías desde Babilonia. La ciudad de Apamea fue un importante centro económico y comercial, y aunque era un destacado centro de culto a Zeus, Apolo y Marsia, se eligió esta escena bíblica para acuñar monedas. Según Estrabón, Tolomeo y Plinio la ciudad era conocida con el sobrenombre de Cibotus en Latín y con Κιβωτός en Griego, palabras que significan caja. El término griego fue utilizado en la Biblia de los Setenta para traducir el termino hebreo tevá (caja) con el que se designa al arca que construyó Noé (תיבה). Este sobrenombre junto a que en las proximidades de la ciudad comienza la cadena montañosa del Ararat pudieron llevar a los ciudadanos de la ciudad a identificarse con el relato bíblico y por ello tomarlo como símbolo de la ciudad para sus monedas.

La representación del arca como una caja y no como una embarcación siguiendo el sentido del término hebreo tevá (caja) será prácticamente una constante en las primeras representaciones del tema y no será hasta la Edad Media cuando la caja en la que se salvó la creación empiece a adquirir la forma de una barcaza.

Fig. 4. Fresco con Noé en el arca y la paloma, Catacumbas de San Calixto, Roma.

Fig. 4. Fresco con Noé en el arca y la paloma, Catacumbas de San Calixto, Roma.

En el primer arte cristiano el relato de Noé tiene una gran difusión e importancia. Muestra de ello son las numerosas representaciones del tema que se encuentran en las catacumbas de Roma, donde podemos encontrar 40 frescos en las paredes [fig. 4], 30 representaciones esgrafiadas junto a epígrafes sepulcrales, 28 esculpidas en los sarcófagos y dos sobre vidrio dorado. En todas ellas suele estar presentes el arca en forma de caja con tapa y cerradura, un personaje en su interior en actitud orante, el agua, la paloma con la rama de olivo y en algunos casos también aparece un cuervo del que hablaremos más adelante.

Fig. 5. Fresco con Noé en el arca y la paloma, Catacumbas de San Calixto, Roma.

Fig. 5. Fresco con Noé en el arca y la paloma, Catacumbas de San Calixto, Roma.

El gran número de representaciones que encontramos en las catacumbas puede estar debido al esquema simple con el que se puede representar a Noé dentro de una caja aunque hay que tener en cuenta que la gran difusión del tema está especialmente circunscrito al arte funerario por lo que las representaciones del relato de Noé debieron tener algún sentido simbólico [fig. 5]. Varios elementos del relato son interpretables desde una óptica cristiana: El agua del diluvio como el bautismo, la madera del arca como la madera de la cruz de Cristo, el arca salvadora como la Iglesia, la paloma como el Espíritu Santo y la vendimia de Noé como prefiguración de la eucaristía dominical. La figura de Noé en el contexto funerario de los primeros cristianos parece haber querido representar el renacimiento que supone tomar el bautismo, el ingreso como miembro de la Iglesia de Cristo y la fe en la resurrección de la carne. La espera de Noé a que pase el diluvio en el interior de un arca, para desembarcar en un mundo muevo, tiene especial sentido en la decoración de sarcófagos, ya que el termino latino arca también significaba sarcófago. De esta forma el difunto, al igual que Noé, esperaba en el interior del sarcófago su llegada a un nuevo mundo tras la resurrección.

Con la entrada en el siglo V y el comienzo de la Edad Media las representaciones del relato de Noé van a cambiar radicalmente. El tema ya no aparece ligado al arte sepulcral y aparecen nuevos personajes: la mujer de Noé, sus hijos Shem, Cam y Jafet y sus respectivas mujeres. Las escenas van a ser más narrativas y complejas , van a incorporar paisajes de fondo y se le va a dar cabida a detalles de la historia de Noé. La escena condensada y única que encontrábamos en las catacumbas de Roma dará paso a diversas escenas que representan diferentes momentos del la narración bíblica: la construcción del arca, la entrada de los animales, el desembarco en el monte Ararat, Noé borracho, etc. Uno de los cambios más destacados que se van a producir es la transformación del arca desde una caja a una especie de casa de madera con tejado a dos aguas, como podemos ver en las representaciones que se hacen del tema en los Beatos de Girona y La Seu d’Urgell.

Fig. 6. Imagen del arca de Noé en el Beato de Girona, Catedral de Santa María de Girona, 975.

Fig. 6. Imagen del arca de Noé en el Beato de Girona, Catedral de Santa María de Girona, 975.

La transformación de caja a casa, probablemente, está buscando asemejar el arca salvadora a una iglesia en sintonía con la simbología cristiana que se le venía dando al arca de Noé. En el Beato de Girona vemos que el arca está flotando sobre unas montañas que hacen alusión al monte Ararat y que en el lado derecho está asomando a la superficie el olivo del que la paloma ha tomado la rama que está entregando a Noé [Fig. 6]. Noé está asomando el brazo por la lucera que Dios le dijo que hiciera y comparte la estancia abuhardillada con el resto de su familia, sus hijos a la derecha y las mujeres a la izquierda. El iluminador ha introducido a más personajes de los que anteriormente aparecían en la escena pero se ha olvidado de una de las mujeres, posiblemente para mantener una composición equilibrada en la que hay tres personas a cada lado de Noé. El interior del arca está dividido en cuatro pisos y no en tres como especifica el relato bíblico. Los animales parecen estar organizados de abajo a arriba por tamaño y peso y no por categorías como es indicado en el relato.   Bajo el arca aparecen los cuerpos sin vida de la humanidad lo que aporta mucho dramatismo a las escena y a la izquierda vemos que un cuervo está comiendo carroña del único cuerpo que esta flotando. Este cuervo está representando al que Noé soltó antes que a la paloma y que iba y venía del arca comiendo carroña por lo que no servía como mensajero, al contrario que la paloma que avisó de la aparición de tierra seca con la rama de olivo.

Fig. 7. Imagen del arca de Noé en el Beato de La Seu d’Urgell, Museo Diocesano de Urgell, 786.

Fig. 7. Imagen del arca de Noé en el Beato de La Seu d’Urgell, Museo Diocesano de Urgell, 786.

Otra novedad en la composición de la escena en el beato de Girona es la introducción de un paisaje o escenario en el que transcurre la escena, el agua, las montañas y el olivo. Esta novedad, sin embargo no la encontramos en el beato de La Seu d’Urgell en el que el arca en forma de casa ocupa todo el folio sin dar lugar a ningún elemento paisajístico [fig. 7]. El único elemento que queda fuera del marco que encuadra la escena, es el cuervo que come carroña de un cadáver. Es significativo que el cuervo aparezca una segunda vez sobre el lado derecho del tejado del arca, tal vez, queriendo escenificar las idas y venidas al arca mientras comía carroña. En el beato de la Seu el arca está dividida en tres pisos como indica el relato bíblico y los animales parecen estar organizados por tamaño y peso, al igual que pasaba en el beato de Girona. En este caso el iluminador ha situado a dos mujeres en el lado izquierdo del tejado para mantener la armonía de la escena con el cuervo que está en el lado izquierdo y de esta forma ha podido introducir a todos los miembros de la familia de Noé.

Fig. 8. Mosaico con diferentes escenas del relato de Noé: Construcción del arca,  entrada de las parejas de animales y entrada de la familia de Noé con los últimos animales, Catedral de San Marcos (Venecia), siglo XIII.

Fig. 8. Mosaico con diferentes escenas del relato de Noé: Construcción del arca, entrada de las parejas de animales y entrada de la familia de Noé con los últimos animales, Catedral de San Marcos (Venecia), siglo XIII.

Fig. 9. Mosaico con diferentes escenas del relato de Noé: El diluvio, la suelta del cuervo y la paloma, la llegada de la paloma con la rama de olivo, el desembarco en el monte Ararat con el arcoíris y la ofrenda de Noé, Catedral de San Marcos (Venecia), siglo XIII.

Fig. 9. Mosaico con diferentes escenas del relato de Noé: El diluvio, la suelta del cuervo y la paloma, la llegada de la paloma con la rama de olivo, el desembarco en el monte Ararat con el arcoíris y la ofrenda de Noé, Catedral de San Marcos (Venecia), siglo XIII.

En la Edad media se introducen nuevas escenas extraídas del relato de Noé y en algunos casos nos encontramos ante grandes ciclos narrativos extraídos de la historia de Noé, como es el caso de uno de los mosaicos que encontramos en el nártex del la Basílica de San Marcos en Venecia, en el que hay dieciséis escenas que narran la historia bíblica desde el anuncio del diluvio de Dios a Noé, hasta la muerte y entierro de Noé [Fig. 8, 9, y 10].

Fig. 10. Mosaico con diferentes escenas del relato de Noé: El cultivo de la vid,  la borrachera y desnudez de Noé, Cam ve la desnudez de su padre, la desnudez de Noé es cubierta por Shem y Jafet, Noé maldice a Cam y el entierro de Noé, Catedral de San Marcos (Venecia), siglo XIII.

Fig. 10. Mosaico con diferentes escenas del relato de Noé: El cultivo de la vid, la borrachera y desnudez de Noé, Cam ve la desnudez de su padre, la desnudez de Noé es cubierta por Shem y Jafet, Noé maldice a Cam y el entierro de Noé, Catedral de San Marcos (Venecia), siglo XIII.

Fig. 11. Libro de Horas del Duque de Bedford, fol. 16r, Londres, British Library (Francia, c. 1410-1430).

Fig. 11. Libro de Horas del Duque de Bedford, fol. 16r, Londres, British Library (Francia, c. 1410-1430).

Una de las más populares en el repertorio artístico medieval es la construcción del arca. En este tipo de imágenes el arca suele estar representada como una casa de tres plantas en construcción. Como podemos ver en esta miniatura del Libro de Horas del Duque de Bedford [fig.11] los artesanos, vestidos de manera medieval, están trabajando en una estructura de tres plantas con tejado a dos aguas. Este tipo de escenas suelen representar de manera muy detallada las técnicas constructivas de la época y las herramientas con las que trabajaban los artesanos medievales. La escena de la construcción del arca va a ser muy popular durante toda la Edad Media y normalmente va a estar acompañada de la escena en la que los animales son sacados del arca y liberados en este mundo que empieza de nuevo. En el caso del libro de horas del duque de Bedford la miniatura tiene otras subescenas, como el holocausto ofrecido por Noé, el primer cultivo de vid, la primera producción de vino y la borrachera de Noé [fig.12].

Fig. 12. Libro de Horas del Duque de Bedford, fol.16v, Londres, British Library (Francia, c. 1410-1430).

Fig. 12. Libro de Horas del Duque de Bedford, fol.16v, Londres, British Library (Francia, c. 1410-1430).

Fig. 13. Golden Hagadá, fol. 2v, Londres, British Library (Barcelona, c. 1350).

Fig. 13. Golden Hagadá, fol. 2v, Londres, British Library (Barcelona, c. 1350).

En el ámbito cultural medieval judío podemos encontrar representaciones extraídas del relato de Noé en algunas hagadot iluminadas, aunque no suele tener un gran desarrollo en imágenes. En los casos en los que el manuscrito solo cuente con una imagen, suele ser representada la salida del arca de los animales y de la familia de Noé [fig.13]. En algunos manuscritos en los que se le presta más atención a la historia de Noé la escena de la salida del arca es precedida de la construcción del arca [fig. 14], de la misma forma que ocurría en el Libro de Horas del Duque de Bedford. En los manuscritos iluminados hebreos el arca también está representada como una casa de madera que en el arte cristiano simboliza a la Iglesia y las herramientas de trabajo medievales están representadas con detalle siguiendo el modelo que encontramos en el arte cristiano. Los iluminadores, ya fueran cristianos o judíos, solían usar los mismos patrones y modelos y por tanto no es de extrañar que se den similitudes entre las representaciones cristianas y judías del mito de Noé.

Fig. 14. Sister Hagadá, fol. 2v, Londres, British Library (Cataluña, c. 1350-1380).

Fig. 14. Sister Hagadá, fol. 2v, Londres, British Library (Cataluña, c. 1350-1380).

Fig. 15. Frescos en una de las capillas cristianas en la necrópolis de El-Bagawat, Oasis De Kharga (Egipto), siglos IV- VII.

Fig. 15. Frescos en una de las capillas cristianas en la necrópolis de El-Bagawat, Oasis De Kharga (Egipto), siglos IV- VII.

Durante la Edad Media, aunque hay precedentes más antiguos [fig. 15], la imagen del arca como una gran casa de madera irá evolucionando hacia la representación del arca como un barco. Es posible que detrás de esta evolución esté la idea generalizada de que un cajón de madera no hubiera soportado el diluvio y que por tanto la forma del arca tendría que haberse parecido más a un barco. Esta evolución iconográfica comenzará añadiendo un apéndice en forma de canoa a la parte inferior de la casa de madera, como se puede ver en los mosaicos del Duomo de Monreale (Palermo), donde un gran ciclo recrea la historia de Noé [Fig. 16]. Con el tiempo esta pequeña canoa aumentará de tamaño hasta ser un gran barcaza sobre la que se sitúa una edificación [fig.17].

Fig. 16. Detalle del mosaico de la historia de Noé, Catedral de Monreale (Sicilia), siglo XII.

Fig. 16. Detalle del mosaico de la historia de Noé, Catedral de Monreale (Sicilia), siglo XII.

Fig. 17. Capitel decorado con la historia de Noé, claustro de la Catedral de Girona, siglo XII.

Fig. 17. Capitel decorado con la historia de Noé, claustro de la Catedral de Girona, siglo XII.

La presencia de varios personajes y el hecho de que el tema de Noé ya no está ligado al arte funeral, nos muestra que en la cultura cristiana medieval el relato de Noé está siendo utilizado como metáfora de la salvación colectiva y no individual, como ocurría en el primer arte cristiano. Sin embargo, el sentido de salvación colectiva parece haber estado siempre presente en la interpretación judía del relato ya que tanto en el mosaico de la Sinagoga de Gerasa, como en las iluminaciones de las hagadot, Noé aparece acompañado de su familia.

Dentro del ámbito cultural islámico, no encontramos representaciones del relato de Noé en las que el arca tiene forma de caja o casa. Es muy posible que esto sea debido a que en la tradición islámica el relato no sigue literalmente la tradición bíblica y presenta un relato independiente y diferente al narrado en Génesis. Por tanto, difícilmente la palabra tevá (תיבה) y sus traducciones pudieron influir en las representaciones islámicas de la historia de Noé. El mayor número de representaciones del mito de Noé las encontramos en los manuscritos iluminados de Quisas al-Anbiya’ (cuentos de los Profetas). En este género literario las historias bíblicas son narradas a través de la vida de los protagonistas que son considerados profetas en el islám. Es decir, el relato del diluvio y el arca es contado a través de la historia de Noé que, como es usual, es diferenciado de los demás personajes, al igual que otros profetas, mediante una mandorla formada por llamas que surgen desde los hombros hacia la cabeza [fig.18].

Fig. 18. Iluminación de Quisas al-Anbiya’ con la escena de Noé en el arca, Biblioteca Estatal de Berlín, 1577.

Fig. 18. Iluminación de Quisas al-Anbiya’ con la escena de Noé en el arca, Biblioteca Estatal de Berlín, 1577.

Según el Corán, Noé creía en el Dios único y predicó el islám pidiendo a su pueblo que dejara de creer en ídolos. Advirtió al pueblo de la llegada de un castigo doloroso para los que no se sometieran a Dios. Noé recibió la orden divina de construir un barco en el que introduciría una pareja de cada animal que se salvarían del castigo junto a su familia y a un grupo de creyentes en Dios. Finalmente, las personas que no hicieron caso del mensaje de Noé y no aceptaron al Dios único murieron ahogados en el diluvio, incluido uno de los hijos de Noé.

Fig. 19. Iluminación con la escena de Noé en el arca en un manuscrito de la obra Majma al-tawarikh (Una colección de historias) del autor Hafiz-i Abru, Iran (Afghanistan), 1405-1447.

Fig. 19. Iluminación con la escena de Noé en el arca en un manuscrito de la obra Majma al-tawarikh (Una colección de historias) del autor Hafiz-i Abru, Iran (Afghanistan), 1405-1447.

El arca en la cultura islámica siempre fue un barco como se puede ver en las iluminaciones que decoran los Quisas al-Anbiya’. Un barco que suele estar decorado a proa y popa con una cabeza de animal y en el que los animales que están en la bodega se asoman al exterior a través de ventanas [fig.19].

 

Fig. 20. Iluminación de Quisas al-Anbiya’ con la escena de Noé en el arca, The New York Public Library, 1577.

Fig. 20. Iluminación de Quisas al-Anbiya’ con la escena de Noé en el arca, The New York Public Library, 1577.

En las representaciones islámicas el número de tripulantes del barco varia aunque generalmente, siempre hay más personajes representados que en las representaciones cristianas ya que en la tradición islámica junto a la familia de Noé se salvaron un grupo de creyentes. En estas escenas suele contrastar el rostro sereno de los tripulantes del barco frente al dramatismo que se transmite a través de cadáveres que flotan o cúpulas y alminares que emergen del las aguas oscuras [fig. 20].


Descarga "El arca de Noé: una caja para salvar la creación" como PDF